Nuestra historia

La historia de Fucking Wood no empieza en un taller moderno, sino en 1830, cuando la familia Mata inició su camino en el arte de la ebanistería. Desde entonces, generación tras generación, el oficio ha pasado de padres a hijos, conservando los secretos de la madera y la devoción por el trabajo hecho a mano.

Hoy somos la cuarta generación de ebanistas Mata, herederos de casi dos siglos de tradición. Llevamos en las manos la memoria de quienes nos precedieron, pero también el impulso de mirar más allá de lo establecido.

Así nació Fucking Wood: como una forma de honrar el pasado con la misma pasión, pero rompiendo las normas de lo convencional. Donde antes había un taller clásico, ahora hay un espacio que combina la experiencia centenaria con un lenguaje nuevo, irreverente y contemporáneo.

Cada pieza que creamos sigue el mismo principio que en 1830: respeto absoluto por la materia prima, por el detalle y por la vida que encierra cada veta de la madera. La diferencia es que hoy, además, añadimos una voz propia, sin miedo, con carácter y con una mirada que conecta tradición y vanguardia.

Fucking Wood no es solo un nombre: es la declaración de que la herencia se honra innovando, no repitiendo.

Cada pieza que creamos sigue el mismo principio que en 1830:

Respeto absoluto por la materia prima, por el detalle y por la vida que encierra cada veta de la madera. La diferencia es que hoy, además, añadimos una voz propia, sin miedo, con carácter y con una mirada que conecta tradición y vanguardia.
Fucking Wood no es solo un nombre: es la declaración de que la herencia se honra innovando, no repitiendo.

El mejor legado en ebanistería

Cada generación de la familia Mata ha aportado algo nuevo a la ebanistería. Desde José hasta Joaquín, nuestro abuelo, quien abrió el taller más grande y nos enseñó que trabajar la madera no solo es una profesión, sino una pasión. Hoy en día, nosotros, la cuarta generación, continuamos con ese legado, creando muebles a medida que combinan tradición e innovación.

La madera es un material cálido y sensible; respira y vive, y permite que el hombre sienta su relación con la naturaleza.

Frank Lloyd Wright

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